Expediente 20100103
El restaurante tenía poca gente, casi vacío... la luz muy tenue y disfrutábamos de buena música de fondo y algunas cervezas mientras descansábamos después de un buen show.
Tres mesas para nosotros y hacíamos el suficiente ruido como para no necesitar más gente en el lugar.
Recuerdo sacar mis plumillas de mi chamarra y ponerlas sobre la mesa para mostrarle a mi mamá y a algunos amigos presentes los diferentes modelos que usaba. Amo las plumillas!
Luego se acerca Nikki Sixx y me muestra las que él traía en sus bolsillos. Esas me agradaron bastante, claro no puedo comparar las mías con las de un rockstar que tiene el dinero suficiente como para personalizar sus plumillas y regalarlas por cientos al rededor del planeta.
Mick Mars, Nikki y yo traíamos buen desmadre mientras Vince Neil se divertía en la mesa de billar con algunas chavas que estaban en el lugar.
Me sentía bien de compartir esa noche con los amigos, la familia y esos rockstars que acostumbran irse a mejores lugares para reventarse. Incluso ver ahí a Mick fué especial porque sabía que debido a su estado de salud, el guitarrista no acostumbra andar fiestando después de un cansado show.
El único que no fue a divertirse con nosotros fué Tommy Lee. No se si por mamón o por cansado o porque tenía planes en otro lugar, pero la verdad es que no lo extrañamos.
Ya entrados en chelas, Mick y Vince se fueron juntos y Nikki se quedó un rato más para platicar y pasar el rato.
Fue una buena noche, buenas chelas y buena compañía. Cuando salí, lo hice deseando que se repita la ocasión...
Tres mesas para nosotros y hacíamos el suficiente ruido como para no necesitar más gente en el lugar.
Recuerdo sacar mis plumillas de mi chamarra y ponerlas sobre la mesa para mostrarle a mi mamá y a algunos amigos presentes los diferentes modelos que usaba. Amo las plumillas!
Luego se acerca Nikki Sixx y me muestra las que él traía en sus bolsillos. Esas me agradaron bastante, claro no puedo comparar las mías con las de un rockstar que tiene el dinero suficiente como para personalizar sus plumillas y regalarlas por cientos al rededor del planeta.
Mick Mars, Nikki y yo traíamos buen desmadre mientras Vince Neil se divertía en la mesa de billar con algunas chavas que estaban en el lugar.
Me sentía bien de compartir esa noche con los amigos, la familia y esos rockstars que acostumbran irse a mejores lugares para reventarse. Incluso ver ahí a Mick fué especial porque sabía que debido a su estado de salud, el guitarrista no acostumbra andar fiestando después de un cansado show.
El único que no fue a divertirse con nosotros fué Tommy Lee. No se si por mamón o por cansado o porque tenía planes en otro lugar, pero la verdad es que no lo extrañamos.
Ya entrados en chelas, Mick y Vince se fueron juntos y Nikki se quedó un rato más para platicar y pasar el rato.
Fue una buena noche, buenas chelas y buena compañía. Cuando salí, lo hice deseando que se repita la ocasión...
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